El mantenimiento preventivo frecuente en transmisiones automáticas es clave para evitar fallas prematuras y reparaciones costosas.
Mantenimiento Preventivo Recomendado
Cambios de fluido de transmisión (ATF): Se recomienda revisar y cambiar el líquido de la transmisión entre cada 40,000 y 80,000 kilómetros, pero puede ser antes si se maneja en condiciones severas como tráfico intenso, remolque o temperaturas elevadas.
Cambio de filtro de transmisión: El filtro debe reemplazarse cada vez que se haga el cambio de fluido, especialmente si el vehículo ha acumulado muchos kilómetros.
Inspección periódica de fugas: Revisar visualmente la transmisión para detectar fugas de fluido y reparar inmediatamente cualquier sello o junta defectuosa.
Chequeo de ruidos inusuales y cambios bruscos: Si se percibe zumbido, chirrido, golpes al cambiar de marcha o deslizamiento de marchas, acudir a un mecánico calificado para diagnóstico y corrección.
Evitar cargas y remolques excesivos: No sobrecargar el vehículo y limitar el remolque frecuente para evitar sobrepresión y aumento de temperatura en la transmisión.
Conducción suave: Evitar aceleraciones y frenadas bruscas para minimizar el desgaste interno de la transmisión.
Mantener sistema de refrigeración del motor en buen estado: El radiador también ayuda a enfriar la transmisión automática; mantenerlo limpio y con refrigerante óptimo protege ambos sistemas.
Realizando estas acciones de mantenimiento preventivo con regularidad aumentará la vida útil y el rendimiento de la transmisión automática, además de ahorrar costos a largo plazo
